Empezando por lo obvio. En 2026 nos enfrentamos a cambios no en el mercado ni en el sistema monetario, pero en el propio orden mundial.
Desde la llegada de Trump el paradigma macroeconómico ha cambiado, duras y cambiantes políticas arancelarias, la vuelta a intervenciones militares, cambios en Oriente Medio, nuevas sanciones a Rusia modificando completamente el mercado petrolero. No sabemos qué pasará con Venezuela después de Maduro.
Es nuestra obligación adaptarnos,
Para ello, lo primero es identificar las dinámicas más importantes. Comprender esas dinámicas. Como impactan esas dinámicas en el mercado. Hay que ser igualmente realistas con lo que entendemos y lo que no entendemos.
Hay tres dinámicas interrelacionadas.
- 1. Nuevo paradigma macroeconómico y geopolítico.
- 2. Amenazas para los portafolios de inversión derivadas de lo primero.
- 3. Los primeros pasos de una nueva tecnología disruptiva.
- 1. La globalización y el liberalismo económico fueron el paradigma principal en el último medio siglo. La administración Trump ha acelerado el giro hacia un mercantilismo moderno en el que el estado asume un mayor rol y el comercio internacional se convierte en un arma.
- Es el estado el que debe dirigir la política comercial, lo cual tendrá mayores implicaciones económicas y políticas.
2. Este segundo punto va a llevarnos a ver a los grandes actores institucionales de los mercados de capitales cambiar radicalmente cómo distribuyen los activos de su portafolio. Ahora mismo, cualquier daño a las perspectivas de crecimiento tendrá un efecto exacerbado, los bancos centrales no pueden hacer gran cosa y EE. EE. UU. parece que va a estar por debajo del resto de los mercados en términos de “performance”
El giro hacia ese mercantilismo moderno puede incrementar la percepción de riesgo de recesión, y veremos a las grandes empresas estadounidenses maniobrando para contentar al gobierno y a los clientes a la vez. Pensemos que muchas de esas políticas aprobadas por la nueva administración nos llevan sí o sí a un decrecimiento empresarial, en su actual estructura productiva (externalización etc). Lo cual es fácil de decir, pero no es fácil de hacer. Esa modificación de la estructura industrial y comercial lleva años, como ya vimos en el BREXIT, los ingenieros tuvieron que imaginar desde el día 1 una nueva ruta de suministro.
Cada X tiempo, a veces cada diez años, a veces cada dos generaciones, surge algo, un avance técnico o tecnológico que marca un antes y un después.
La IA es ese cambio disruptivo que va a marcar a la generación actual y a la nueva generación. Hace 3 años que surgió ChatGPT ¿Cuántas universidades han cambiado sus planes de estudio para reflejar la realidad de la inteligencia artificial? Todavía no estamos ni en la falda de la montaña de la IA y veremos grandes cambios productivos.
Muchos trabajos junior van a convertirse en irrelevantes porque esas tareas pueden hacerlas ya la IA.
¿Qué necesidad hay de tener un chico 5 meses trabajando en la elaboración de un modelo financiero, cuando Perplexity puede replicarlo en 8 minutos?
¿Qué necesidad de contratar a un programador junior para tareas que ahora mismo Chatgpt, Cursor o Claude pueden replicar en 5 minutos? Algunos dirán que esos sistemas cometen errores, es cierto, pero tampoco se puede negar, por experiencia propia, que interactuando con el sistema se resuelven errores mucho más rápido que antes. Yo mismo he hecho programas para detectar información de los mercados en 15 minutos que antes podría haberme llevado una semana.
Es muy pronto para saber quiénes serán los líderes dentro de unos años de la IA, ser el primero en salir, no significa ser el primero en ser rentable. Todos recordamos el estallido de la burbuja de los punto com.
Pero es innegable que la IA va a marcar el paso de los próximos meses y años y estará presente en todas las decisiones importantes.
