Como pasa en muchos otros campos. El corporate venturing es algo que, aunque es complicado ejecutar, no es tan difícil entender los principios.
En corporate venturing hay cinco estrategias posibles. Ya, no hay más.
- Lo resuelves por tu cuenta.
- Adquieres startups que tengan una ventaja competitiva que sea de utilidad para tu negocio principal.
- Montar un negocio, separarlo de la línea principal, lo que en inglés se llama spin-out y convertirte en su cliente.
- Pasar de ser el builder, el constructor del proyecto, a ser su principal accionista y que de la ejecución se encargue otro, pero dentro del mismo grupo.
- Adquirir participaciones estratégicas de otros Corporate Venture Capital.
Si tienes un problema, empiezas desde el venture clienting, averiguando cómo podrías solucionarlo, desde la perspectiva de qué tendría que tener o hacer una empresa para que tú contrates sus servicios para solucionar el problema. Es lo que se llama venture clienting.
Si descubres una oportunidad, empiezas desde la ideación, como un builder, validas, pasas a un MVP y, dependiendo del resultado, lo integras en el grupo o lo externalizas (Spin in o Spin out).
¿Qué tienes músculo financiero suficiente? Adquieres participaciones minoritarias en startups en las que puedas influir y que tengan un buen fit para los objetivos estratégicos de tu grupo.
¿Qué el fit o los clientes son compartidos? ¿Qué hacen lo mismo pero en un mercado al que no alcanzan? Lo adquieres; Corporate Development lo llaman.
La ejecución ya es algo completamente distinto, pero de eso hablaremos otro día.